
Cada vez que uno asiste a una película basada en un video juego lo que casi siempre le espera a uno es desilusión, ya que la mayoría de las veces la historia personajes y situaciones no se parecen a lo que uno vivió jugando el juego; no pasa así con la película de Silent Hill que salvo un cambio de sexo en el protagonista, quizá para intensificar el sentimiento de fragilidad ante la adversidad y por el llamado lazo madre-hija, mantiene el sabor original.
La historia gira alrededor de una niña (Sharon) que fue adoptada por una pareja y comienza a tener extraños sueños sobre un lugar llamado Silent Hill, al parecer Sharon está enloqueciendo y en un intento por saber que le está pasando emprende un viaje con su madre a este sitio, que esconde un misterioso pasado, quedando como pueblo fantasma después de una tragedia en una mina.
Mi conclusión: Para mí este es un ejemplo de como deberían de hacerse las adaptaciones de un juego a la pantalla grande, respetando su escencia; además hayas o no jugado el juego la pelícuia te hará pasar un buen rato de miedo sumergido en el mundo bizarro creado por la maldad de Silent Hill. Los efectos y escenarios son muy buenos sobre todo cuando llega la oscuridad y todo se transforma. Durante la historia se dan muchas similitudes con el juego, como es el seguimiento de algunas pistas. Realmente es muy recomendable esta cinta si te gusta el genero del terror, quieres ver una buena película o te gustó el juego de Silent Hill.
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